sábado, 29 de agosto de 2009

En relación con el asesinato de los trabajadores de la Mitsubischi

PUEBLO MANSO… Y MONTARAZ

Por Gladys Emilia Guevara

Quisiera en primer lugar agradecer la cobertura que Aporrea le dio a la muerte de los trabajadores de la Mitsubischi. A pesar del clima pre electoral, algo tan dolorosamente indignante no puede ser silenciado, ni podemos considerar “estratégicamente inconveniente” expresar nuestras ideas sobre este aspecto.

En alguna parte leí una vez sobre la contradicción flagrante de algunos funcionarios de gobierno que proclaman a los cuatro vientos las banderas de la revolución y golpean fuertemente la organización de los trabajadores, fuerza fundamental sobre la que se adelanta cualquier proceso que se precie siquiera de catalogarse como de vanguardia. En el caso de los trabajadores de la educación, dentro de los cuales me cuento, los maltratos, manipulaciones y humillaciones durante este gobierno, son innumerables.

Todas estas vejaciones la hemos venido sufriendo y soportando, en la seguridad de que la consolidación de unas nuevas estructuras pudieran ir mermando paulatinamente estos “errores”, y convencidos de que desde los distintos lugares en donde existan fuerzas de cambio, éstas deben ir desplazando este conjunto de funcionarios deshonestos e incompetentes que hoy en día pueblan casi todas las oficinas públicas de nuestro país. Pero la realidad, lejos de ir dando muestras de leves indicadores de transformaciones positivas, insurge dramáticamente desoladora: no sólo estamos convencidos de la incapacidad y de la falta de voluntad de un grupo significativo de gobernadores, ministros, alcaldes, diputados y concejales chavistas - por nombrar las figuras políticas más comprometidas - sino que ahora debemos arrostrar la vergüenza de contar con compañeros trabajadores asesinados bajo la más absoluta impunidad durante este gobierno “revolucionario”.

Hace escasos días, compartiendo con un camarada todas estas inquietudes que generan las actuaciones de las personas que dicen estar “con el proceso”, él afirmaba que de estas contradicciones surgirían las crisis que resolverían las inequidades. Y aunque no dudo de esa premisa dialéctica, creo que los gerentes de nuestro país han tenido la mayor oportunidad del mundo, para dar muestras de coherencia discursiva siendo eficientes en la implementación de planes, proyectos y programas; pero son también - al igual que adecos y copeyanos - los que peor han sabido aprovechar esas circunstancias. De allí que sea imperdonable que teniendo las riendas del poder político, no se resuelvan dificultades mínimas que crecen como bolas de nieve y amenazan con dar al traste con todos los beneficios alcanzados en materia de servicios básicos, así como al apoyo que las mayorías dan a la figura misma del Presidente Chávez.
La dinámica oportunista, nepotista, y clientelista que aún padecemos, se afana en catapultar las esperanzas de un pueblo “manso” y “bueno”, como lo es el pueblo venezolano; pero la historia - como poéticamente cantó Alí - ha dado muestras inequívocas del espíritu de lucha de las mayorías cuando sienten que “hieren su susceptibilidad”, conculcándole sus derechos fundamentales. Es entonces cuando asume la rebeldía y se hace montaraz. Y son precisamente estas crisis las que hábilmente ha sabido aprovechar las oligarquías latinoamericanas para insurgir nuevamente, ahora con fuerzas redobladas, para sumirnos nuevamente en la enajenación y la miseria del sistema capitalista.

Levanto mi voz de protesta y mi grito de indignación ante el atropello que están siendo víctimas los trabajadores de Mitsubishi y me solidarizo con sus luchas. Al igual que todos los venezolanos que respetamos el concepto de “revolución”, exigimos castigo a TODOS los responsables por la muerte de estos trabajadores; y sobre todo, en honor a los caídos de hoy y de siempre, exigimos al Gobierno Nacional, rectificación. Presidente: dé muestras de credibilidad, comience por sanear su entorno de acólitos e incondicionales incompetentes. Castigue severamente a todo aquel que incumpla con las tareas que el pueblo y usted les asignan. Vuelva a ser, para todos los que le apoyamos, un ariete contra la corrupción y la incompetencia. De lo contrario, ya creo yo que estallarán las contradicciones, pero temo que nuestra poca conciencia política, dará paso nuevamente al opresor. Ese que aún habita en nosotros y que no hemos podido exorcizar porque sólo nos hemos llenado de eslóganes, colores y canciones…

Un abrazo hermano a los familiares de estos nuevos mártires. Sepan que no están solos.

El diablo se esconde en los detalles

La ideología de clase

Gladys Emilia Guevara

Realmente ilustrativa y paradójica la situación puesta en evidencia precisamente el día en que un grupo de intelectuales alineados bajo la ideología de izquierda decidieron reunirse en los espacios del Celarg para departir sobre la crisis del capitalismo. Esa misma tarde pudimos leer en Aporrea un escrito profundamente visceral de la periodista María Alcira Matute acusando a un “camarada” presente en el evento de haberse aprovechado de la ocasión “sagrada” en la cual ella compartía palco con otros connotados intelectuales, y haberle robado su laptop. Lo grave del escrito de Matute está no sólo en su grado de visceralidad, sino también en su pensamiento apresurado evidenciado en el cúmulo de implicaturas que elabora y enuncia como ciertas: quien le robó es una persona con pensamiento de izquierda y para estar en aquel “sublime recinto” debía contar con la consideración de sus camaradas, el “delincuente” lee Aporrea y de seguro recibiría ese mismo día el calificativo de “miserable” y la excomunión del grupo de izquierda y de intelectuales, en los cuales la profesional de la comunicación se siente inmersa.

La lectura del escrito – lo confieso – me movió a risa. La actitud de Matute me pareció de una profunda inmadurez e infantilismo, reveladora además de la estrecha perspectiva con que la clase media analiza la realidad.

Cuando después pude leer el artículo de Rothe, me sentí totalmente identificada con la lección que este camarada le dio a la mencionada periodista, ya que considero que es absolutamente necesario que las desviaciones de nuestro pensamiento – producto de nuestra formación en una sociedad capitalista – sean advertidas por nuestros camaradas. Creo que si María Alcira respeta el ejercicio de la inteligencia, entenderá que la crítica va dirigida a que evalúe sus procesos de pensamiento y el hábito dañino de expresar las ideas bajo la impronta de la emotividad.

De allí que me parezcan inapropiadas las observaciones hechas por el señor Sergio Alvear, en las cuales señala de personalistas las críticas constructivas formuladas por Rothe. Las adhesiones emotivas suelen estar guiadas por sentimientos compartidos y por representaciones sociales comunes en un determinado grupo. Por eso es totalmente comprensible que las personas allegadas a los “ambientes culturales” e “intelectuales” no puedan identificar los desenfoques de sus propias ideas. Se trata de la ideología capitalista, que indudablemente no está en crisis, sino en su máximo apogeo. El capitalismo - decía un intelectual orgánico que nunca ha llegado a obtener el título de bachiller – se nos metió en los huesos, y es difícil leer nuestras propias radiografías.

Y en este sentido viene a lugar que nos sentemos a meditar el significado del término intelectual – muy bien delineado por Gramsci – ya que su caracterización evitaría el que constantemente tengamos que ensalzar o sobrevalorar aspectos superficiales e individuales de ciertas “personalidades”, en detrimento de las manifestaciones intelectuales nacidas de la verdadera pulsión social y colectiva. Me permito citar los argumentos de José Padrón, al cual ustedes pueden acceder a través de la siguiente dirección: http://padron.entretemas.com/notas/index.html

Estaba viendo esta noche el Aló Presidente con los llamados "intelectuales de izquierda" y me llamó la atención algo que Chávez planteaba en términos de paradoja: se asombraba de cómo el mismo autor de algo tan fantástico como "La Casa Verde" sea el mismo que ahora sostiene que el desarrollo de las sociedades se debe al sistema capitalista y que los países más desarrollados son los más capitalistas.

Pero no es ninguna paradoja: alguien puede ser un excelente artista y un pésimo pensador. Y, al revés, alguien puede ser un excelente pensador y un pésimo artista (aunque, históricamente, hasta donde yo sé, esto último es menos frecuente: en general los grandes pensadores han sido también buenos artistas, pero no al revés; un caso excepcionalmente balanceado fue Leonardo Da Vinci, como ya sabemos).

Hasta donde yo sé, Vargas Llosa no es un pensador sobresaliente, ni mucho menos. Será todo lo que ustedes quieran, pero no un pensador cuyas IDEAS ameriten pasar al registro del progreso humano.

No estoy negando que sea un pensador elemental, básico, porque supongo que al menos alguna vez en su vida habrá pensado en ir al baño, por ejemplo.
Lo que niego es que sea un pensador sobresaliente, de esos cuyas ideas han resuelto problemas humanos, como Darwin, Einstein, Mendeleiev, Parsons, Bolívar..., y hasta Napoleón o Lenin.

Vargas Llosa ha escrito excelentes relatos y bastantes ensayos sobre arte y literatura, pero es muy específicamente un artista, un literato, un creador y crítico literario. Lo subrayo: LITERARIO, no nada más allá de eso.

Y sabemos que el arte corresponde más a la esfera afectivo-emocional o volitiva que a la esfera cognitivo-intelectual, lo cual explica por qué un insigne artista puede crear la obra más BELLA de un época y, al mismo tiempo, puede decir públicamente que dos más dos es igual a veinte o que los burros son lentos porque rebuznan en lugar de rugir o que las sociedades más desarrolladas son las sociedades capitalistas (conste que no hay mayores diferencias de complejidad cognitiva entre estos tres ejemplos).

No entiendo por qué consideran a Vargas Llosa un “intelectual”. Para mí un intelectual es alguien que produce ideas relevantes, que incidan en el desarrollo del PENSAMIENTO de la humanidad, aunque esta incidencia ocurra mucho tiempo después de la muerte de sus autores (Peirce y Rieman son ejemplos emblemáticos). Pero un artista es alguien que produce bellezas, que genera sensaciones positivas, que impacta en las capacidades perceptivas y en el ánimo de quienes contemplan su obra.

Un artista es tan importante como un pensador (intelectual), pero ambas cosas son totalmente diferentes. No estoy diciendo que un pensador sea más importante que un artista, sino que ambas cosas tienen estructuras y funciones totalmente diferentes.
Vargas Llosa es un artista, pero no un intelectual. Es por eso por lo que ha producido muchas novelas y ensayos de crítica artística, pero jamás ninguna idea ni siquiera escasamente importante. De hecho, el único ensayo de tema no artístico de Vargas Llosa es sobre política y, si ustedes lo revisan, verán que es totalmente incapaz de relacionar más de una idea en secuencia. No sabe razonar, no argumenta, ni tiene la más mínima idea de lo que es un argumento.


Definitivamente, debemos revisar nuestras representaciones sociales y nuestro discurso, porque sólo así nuestras actuaciones pueden ser coherentes. Agradezcamos a Eduardo Rothe su inmensa capacidad de “desnudar” nuestras inocentes manifestaciones de indignación. Agradezcamos a Eduardo Rothe la lectura de nuestras radiografías, porque es innegable que el diablo se esconde en los más pequeños detalles…

Mensaje al Ministro Navarro


SOBRE FUNCIONARIOS PÚBLICOS Y PUEBLO ORGANIZADO

Una profunda tristeza e indignación me produjo ayer el Programa Contragolpe del día 12/06/09, dirigido por la periodista Vanessa Davies, en el cual tenía como invitado al Ministro del Poder Popular para la Educación, Héctor Navarro.

Comencemos por la tristeza, la cual sólo experimenté por la comunicadora social que invita al Ministro para debatir un tema de agenda de una intrascendencia inusitada en el contexto de una sociedad venezolana minada de profundas contradicciones sociales, y cuyas escuelas y liceos no son más que semilleros de individuos enajenados, en donde la violencia se ha entronizado y un sentimiento de inopia y desaliento socava las actuaciones de maestros, profesores y personal obrero y administrativo.

¿Qué queda de aquella periodista que se atrevió a ir más allá de la verdad “oficial” y desentrañó los tentáculos represivos de los organismos policiales y de la guardia nacional durante los sucesos del deslave de Vargas?

La indignación sólo me la produjo el discurso del Ministro, el cual no se diferencia mucho del resto de las actuaciones del gabinete ministerial. Gris e inactivo. Ajeno totalmente a la calle, al problema cotidiano que se respira en cada rincón de nuestras escuelas, distritos escolares, zonas educativas, universidades formadoras de educadores… El gerente principal de un Ministerio que tiene una alcabala conformada por no menos de treinta trabajadores que malencarados y prepotentes nos piden la cédula y nos entregan y solicitan unos carnets de visitantes, para accesar a unas estructuras inoperantes que perdieron hace mucho tiempo su razón de existir.

Indigna sentir que mientras se aprueba un V Contrato Colectivo en detrimento de los educadores, cuyo contenido nunca fue conocido por la gran mayoría de los interesados y mientras las condiciones pedagógicas en las cuales se forman los venezolanos cada día cobran un saldo mayor de individuos analfabetos funcionales y sin ninguna conciencia histórica ni social sobre su papel en el escenario local, regional o nacional; nuestro tradicional gerente de la cartera educativa – “inferior” y “superior” – se dedica a hablar del “Síndrome de Peter Pan”. (Y que me perdone, Fidel, que sé que él lo sufrió en carne propia en su pequeña pero inmensa isla; pero resulta que ese no es el principal problema que vive hoy en día nuestra sociedad. Y es verdaderamente lamentable que un Ministro ocupe un espacio televisivo para explicarnos cómo opera el “Síndrome de Peter Pan” en su segunda reedición, en la República Bolivariana de Venezuela)

La promoción inusitada de ese tema en el momento actual por el que atraviesa la crisis educativa en Venezuela sólo se justifica en la mentalidad pequeña burguesa de una dirigencia de oficina e Internet, una dirigencia que respira la atmósfera banal y superficial de una clase media idiotizada, que no sólo puede repetir informaciones desprovistas del más mínimo sentido común, como aquella que sostiene que el Estado va a separar a los niños mayores de tres años de sus padres, sino que dedica su tiempo a “clarificarle” a ese sector minoritario de la población que “no se dejen manipular” porque nada de eso ocurrirá.

Camaradas: si la clase media disociada de nuestro país decide enviar a sus pequeños retoños fuera… que así sea. Allá ellos. Estarían enviando a sus hijos a enfrentar la dura tarea de “abrirse paso” en una nación extranjera que siempre los verá como advenedizos y en la cual tendrá que actuar como un depredador para alcanzar algún escaño de comodidad y confort. No sé cuál pueda ser el desajuste que sufra una nación cuya población joven e infantil repunta cada día más.

Pero no menos banales resultaron los argumentos esgrimidos por el Ministro en torno a la falsedad de estas afirmaciones, que según él mismo revela, se las hicieron llegar sus allegados y que ellos las obtuvieron vía internet. El Ministro recurrió a los argumentos sentimentales…” Los que me conocen saben que yo no soy capaz de hacer algo así” “Los que conocen al Presidente saben que él sería incapaz de actuar de tal o cual manera…” ¡Caramba, Ministro, los que creíamos conocerlo pensábamos que usted tenía una formación académica que lo habilitaba para ofrecer argumentos de mayor relevancia!

Siempre he creído que la mejor manera para combatir la disociación es alimentando sus excesos. Me refiero a incrementar la dosis de irracionalidad construyéndoles nuevos episodios que permitan al disociado tomar una breve conciencia de su estupidez.

Pero indudablemente esa no debería ser nuestra agenda de discusión, Ministro. Lo que sí es un tema impostergable es el debate sobre nuestra Ley de Educación y sobre nuestra Ley de Universidades… ¿Cuál es el perfil que debe exhibir un educador que asume la responsabilidad en estos principios del siglo XXI de mediar el conocimiento a los niños, adolescentes y jóvenes de una República que busca nuevas alternativas de desarrollo? ¿Qué aspectos deben ser normados en nuestras leyes y reglamentos educativos, a una década de aprobada nuestra constitución?

¡Qué importante sería ver a nuestro Ministro a la cabeza de este debate y generando estrategias metodológicas que permitan la discusión en todos los escenarios educativos!

Salvo honrosas excepciones, entre las que ubico al Ministro Tarek El Aissami y al Ministro Eduardo Samán, Héctor Soto… los funcionarios que acompañan la gestión presidencial son víctimas de la ideología de la clase social que representan. Por eso difícilmente podrán impulsar desde el marco de esta institucionalidad desvencijada y torcida que todavía sufrimos, procesos realmente transformadores.

Y así como aquella jovencita hermosa del barrio Gramovén tomó la palabra en el Aló, Presidente del jueves 28 de mayo del año en curso para devolvernos la esperanza a todos los que soñamos con los verdaderos cambios sociales; sueño y lucho porque un día los maestros venezolanos construyamos organizaciones sólidas y críticas que no sólo rescaten las justas reivindicaciones salariales de un gremio de importancia trascendental en el proceso de desarrollo de una nación, sino que se conviertan en almácigo de una nueva intelectualidad que genere ideas útiles y creativas para resolver los urgentes problemas de nuestra sociedad.

Mientras los líderes comunitarios que encabezan los Comités de Tierra Urbana nos dan señales claras de que el pueblo anda por allí creciéndose en las circunstancias, la “clase media socialista”, “chavista”, pero cómodamente instalada en el confort y el ambiente elitesco de sus entornos sociales, transpira el mismo olor a moho de todas las clases medias que en los momentos coyunturales de la historia de los pueblos nunca están a la altura de las circunstancias.

Definitivamente, esta lucha sólo es del pueblo; y todos los que en él se escuden para vegetar de él, serán catapultados por la historia.