martes, 14 de agosto de 2012

Mujer yukpa



La voz de Ana es firme. No vacila en el uso de una lengua que sólo le es propicia para defenderse de las mil caras del colonizador. La consistencia de su verbo formulado en lengua española sólo es comparable con la de su pensamiento y su espíritu de preservación de la etnia yukpa. Sus ojos brillantes se fijan en un solo punto mientras expone la lucha de su pueblo.

Basta que sus palabras resuenen en una reducida sala en la Comisión Permanente de Asuntos Indígenas de la Asamblea Nacional, para que todos los asistentes comprendamos que quién habla lo hace desde un extraordinario ejercicio de dignidad humana.

Y mientras ella habla del dolor de su madre, del asesinato de sus dos hermanos y del resto de sus compañeros yukpas, del malogrado proyecto de siembra de cacao de su hermano Alexander, y de cómo el ejército bolivariano protege a los hacendados de la Sierra de Perijá, en abierto desacato a las decisiones del Presidente Chávez sobre el proceso de demarcación de tierras indígenas, uno se pregunta angustiada cuándo fue que perdimos la habilidad y el tino para darnos cuenta de con quién avanzábamos en esta dura lucha por alcanzar una sociedad más justa y más humana.

Nadie se atreve a arrebatarle a Anita su derecho de palabra, aunque ella hace pequeños silencios, preámbulos sólo de la fortaleza con que formula nuevas aseveraciones, tristes reflexiones… “¿Es que porque somos indígenas no importamos?”, “¿Hasta cuándo soportamos el dolor de ver morir a nuestros hermanos?”, “¿De qué nos vale tener representantes indígenas en la Asamblea y una ministra indígena?”, “¿De qué nos valen leyes que dicen favorecernos, si en nuestras comunidades seguimos víctimas de los hacendados?”…

¿Quién le responde a Anita? ¿Quién le responde a nuestros pueblos originarios?

Todos los presentes tenemos los rostros bajos. Nos avergüenza formar parte, de una u otra forma, de todo este sistema que en pleno siglo xxi, a quinientos veinte años del proceso de conquista español, aún sigue diezmando a la población indígena por el sólo contacto con nuestras envilecidas instituciones, pobladas en su mayoría por esa suerte de funcionarios títeres de terratenientes y militares corruptos que llevan la desunión y la discordia a nuestras comunidades indígenas.

Levanto la mirada y corroboro que mi vergüenza, y también mi rabia, son la vergüenza y la rabia de todos los que ese 17 de julio acompañamos a la delegación encabezada por Sabino Romero Martínez, hijo de Sabino Romero Izarra, Carmen Fernández Romero y Ana Fernández en demanda de intervención efectiva para solventar la situación de indefensión en la cual se encuentran nuestros hermanos.

También comprendo que esos dos sentimientos no pueden ser ajenos al pueblo venezolano urbano, a ese mismo pueblo que hace frente día a día a miles de luchas contra la opresión de un sistema cada día más asfixiante, en la medida en que no sólo nos agobia con sus esquemas conductuales estereotipantes, sino que nos impulsa siempre hacia lo individual, hacia el olvido y la indiferencia del dolor que siente el vecino o cualquier habitante de este vasto territorio planetario…

Pero… ¿Quién lleva la voz de Anita al pueblo de Venezuela? ¿Quién se atreve a desdeñar sus cargos y los beneficios que recibe del gobierno bolivariano, para romper tan sólo una lanza por el pueblo yukpa? ¿Quién rompe el cerco de silencio que se ha tendido sobre las causas indígenas -que no son distintas de las causas de campesinos y líderes comunales-  y exige un cambio claro, inteligente y drástico de nuestras políticas de vinculación con los pueblos indígenas? ¿Quién le dice al presidente Chávez que cese en su afán de perpetuar una ministra malinche que traiciona a su pueblo? ¿Quién le dice al máximo líder del pueblo venezolano que deje de confiar en sus “incondicionales” para que verdaderamente comience a acercarse al dolor del pueblo?

Sé que estos “hermanos indígenas” que ocupan cargos en las oficinas de esta y de todas las instituciones del país, jamás llevarán la verdad hasta los colectivos sociales.

Sé que los periodistas, otrora críticos y combativos con los cuales contábamos los que nunca tuvimos ni tendremos voz para los poderosos, ahora cuidan sus “logros”, sus “espacios” y tildan de “ultrosos”, “anarquistas”, “extremistas” o en el mejor de los casos, “sospechosos de trabajar para los intereses de la derecha”, a todo aquel que señale los males por los cuales se desangra también nuestra mal llamada revolución.

Sé que esta reunión, como tantas otras que se han promovido en las instituciones del Estado, en pro de la causa yukpa, quedará sólo en los tristes apuntes que tomaba el asistente jurídico del diputado José Luis González, y que si no logramos que la voz de Ana -esa mujer yukpa que se decidió a salir por primera vez de su comunidad para salvar las enormes distancias que la separan de las leyes waitías- llegue por fin a lo más puro que aún tiene el pueblo venezolano, que es el amor por sus raíces, esta revolución bonita se nos irá haciendo cada vez más artificial e impostada, y sé que ya no habrá paz posible para nosotros ni para nuestros hijos, porque todo sueño de cambio y transformación, desaparecerá.

Hago entonces un llamado a todos los comunicadores alternativos que compartieron conmigo el privilegio de escuchar a Ana, para que den a conocer las entrevistas y grabaciones que le hicieron a ella y a su madre, así como también las formuladas por Sabino Romero, hijo. Levantemos esas voces. Multipliquemos sus mensajes solicitando el pago inmediato de bienhechurías a los hacendados, como mecanismo para detener las continuas agresiones que sufren nuestros indígenas. Defendamos la autodemarcación de tierras en la Sierra de Perijá por parte de los yukpas. Detengamos con nuestra acción consecuente y organizada las pretensiones mineras sobre las tierras que habitan nuestros pueblos ancestrales, garantizando la presencia de los pueblos originarios como eternos guardianes de la naturaleza. Hagámoslo ahora, burlando cualquier coyuntura electoral que pretenda imponerse por sobre nuestra dignidad.

¡Tierra y vida para el pueblo yukpa!
¡Yukpa somos tod@s!

viernes, 18 de mayo de 2012

Sabino Romero y la lucha por la tierra

Da vergüenza escuchar que en pleno siglo XXI y a más de doce años de un gobierno pretendidamente socialista, todavía nuestros pueblos originarios sigan siendo víctimas de un pensamiento colonizador que no se nos asfixió en los genes durante los procesos independentistas, ni mucho menos en los procesos de mestizaje ocurridos en las sucesivas repúblicas.

Y la vergüenza se apareja con la rabia. Una rabia contra uno mismo por permitir que aún ocurra esto. Por guardar ese silencio estúpido que siempre se nos pide con cada evento electoral y con cada coyuntura política.

Desde hace algunos días, Caracas, territorio ancestral de muchos guerreros muertos, recibió nuevamente la visita de Sabino Romero y de su familia. Vienen desde Machiques a encontrarse con nosotros y a mirarnos directo a la conciencia. “Si vamos a ser revolucionarios, clama el cacique Romero, vamos a serlo desde el corazón. Yo estoy luchando por la demarcación del territorio de la Sierra de Perijá y por eso me llaman malandro, matón, ladrón de ganado… ¡Tirofijo!”.

Y es que Sabino heredó las luchas de sus padres, de sus abuelos y de todos sus ancestros por el territorio que les pertenece por razones históricas, pero el cual aún se constituye en blanco de la codicia occidental del mestizo, voracidad insaciable que lo lleva siempre a hurgar en el vientre mismo de la tierra para arrebatarle, sin miramientos de ningún tipo, sus minerales…

En una tarde extrañamente serena en Caracas se alzan las voces dolidas de los yukpas nombrando a sus muertos, a todos los caídos por manos de terrófagos, ganaderos y militares… Y duele hondo percibir cómo el pecho de Guillermina Romero se agita cuando su padre nombra a su esposo y relata la forma en que recientemente fue asesinado. Guillermina está embarazada y tiene tres hijos más que han quedado sin padre. “Yo digo al Presidente Chávez que nos apoye. Yo digo a Caracas que nos apoye. En Caracas estamos diciendo la verdad. No estamos echando mentiras”.

No existen hasta la fecha pesquisas policiales que den con los responsables de la muerte del esposo de Guillermina y la del otro compañero yukpa. Pero las armas con las que los masacraron sólo pueden encontrarse en manos de ganaderos y militares. Y aparejada a la ausencia de investigaciones, los funcionarios del Estado venezolano criminalizan y asedian a Sabino Romero y a quienes lo apoyan.

Pero Caracas no se ha quedado sorda. No puede hacerlo. También por razones históricas Caracas nació rebelde, y muchos de sus hijos mestizos y urbanos han ido a la Sierra de Perijá para ver de cerca la verdad de Sabino. Uno a uno toma la palabra para reencontrar en el relato de Sabino y de sus hijas, su propia tragedia cotidiana. Unos compañeros milicianos que vienen también del Zulia a buscar apoyo para sus luchas reivindicativas, escuchan al hermano y renuncian a hablar de sí mismos para solidarizarse con su lucha. Una mujer de voz suave pero de temple de acero nos habla de los males que minan los ministerios y su funcionariado. Otra nos advierte sobre los desatinos de la llamada Ley de Desarme o Antiterrorista, de acuerdo con la línea internacionalista pro capitalista. Leonardo, el catire, con verbo sencillo pero auténtico, nos da fe del debate sostenido por un colectivo de hombres y mujeres caraqueños en torno a la farsa auspiciada a través del documento de demarcación en el cual se le conceden derechos a “terceros” dentro del territorio yukpa. Un luchador humilde del Frente de Inquilinos de Caracas se levanta solo para extender su mano a Sabino…

Así es Caracas. Un territorio en esencia solidario y amigo.

Pero… ¿Qué pasa en el seno de la institucionalidad de nuestro gobierno? ¿Por qué algunos funcionarios de Agrovenezuela atacan a Sabino y a su familia? ¿Cuáles son las razones para que se les ofrezcan prebendas a algunos indígenas para que actúen bajo instrucciones de funcionarios públicos? ¿Quién es realmente Nicia Maldonado y en función de qué intereses se mueve esta compañera indígena?

Uno presiente las respuestas. Y quisiera mirar a Sabino Romero y a su familia sin sentir vergüenza por todo lo que le quitamos y que aún no hemos sabido retribuirle… Porque ciertamente algo nos dice que para que exista una verdadera revolución, para que no se nos vaya de nuevo de las manos una posibilidad de salvación humana, es necesario poder mirar a los ojos de nuestros indígenas sin sentir esta vergüenza.

¡No! ¡Que no se nos vaya la revolución!

Y ella sólo se irá si nos acostumbramos a guardar silencio y a ignorar la verdad que viven nuestros hermanos. Entonces sí, más temprano que tarde, por nuestras omisiones también nos haremos cómplices de otro proceso traicionado, de otra derrota histórica en contra de las luchas populares.

¡Qué viva Sabino Romero! ¡Que no logren jamás acabar con la dignidad del pueblo indígena yukpa que él encarna! ¡Que en el vientre de todas las mujeres de todos los pueblos indígenas y en el nuestro propio, haya germinado la voz de rebeldía ancestral de aquellos primeros hombres que poblaron este inmenso y vasto territorio hecho sólo para la libertad.

No conocemos otro camino. ¡Siempre libres!

viernes, 11 de mayo de 2012

Estrategias cognitivas, transposición didáctica y efectividad en las aplicaciones pedagógicas

El fenómeno de la transposición didáctica es quizás uno de los aspectos menos discutidos dentro del ámbito de las actividades pedagógicas y el que paradójicamente, según mi perspectiva, crea mayores distorsiones en la forma en que se proyectan en el campo educativo, los conocimientos que se producen en la ciencia.

Se trata de un fenómeno de carácter comunicacional el cual opera, según Chevallard (citado por Lerner, 1994), cuando la institución escolar intenta dar razón de un conocimiento científico, y en consecuencia convierte el objeto bajo estudio, en un objeto de enseñanza, sobre el cual se realizan continuas modificaciones con el propósito de “facilitar” los procesos de comprensión de la audiencia, adaptarles a los fines que demanda alguna actividad de ascenso académico o reelaborarlos y hacerlos transferibles como parte una simple promoción de talleres o materiales instruccionales que se ofrecen al mercado y se direccionan hacia algún área de especialización profesional u ocupacional vendiéndose como panacea para la superación de problemas de carácter educativo, sociológico y/o psicológico.

No obstante, este fenómeno posee una causa estructural tal y como acertadamente lo señala Padrón (2004) cuando explica los “pecados capitales” de la investigación universitaria, y señala la persistencia en Latinoamérica de una cultura academicista desde la cual los centros universitarios no se constituyen en espacios para producir conocimientos dirigidos a resolver problemas reales de la misma universidad ni mucho menos de la sociedad, sino que son asumidos desde el burocratismo académico, generando la producción de “investigaciones” que no hacen otra cosa que compilar citas de autores sobre un determinado tema, trabajos monográficos que forman parte de esa cultura individualista según la cual investigar en una actividad personal que se emprende para obtener prebendas también personales.

Tal es el caso, por ejemplo de las definiciones que se formulan sobre estrategias cognitivas y las correspondientes aplicaciones pedagógicas que se realizan sobre este conocimiento, las cuales se construyen desde distintas perspectivas de aplicación que obvian en muchos casos, los estudios científicos que han contribuido a su identificación, los cuales no son otros que los obtenidos a partir de las investigaciones en materia de procesamiento de la información.

Cualquier conceptualización que se realice en torno al término de estrategias cognitivas no debería ignorar como aspecto esencial del objeto del conocimiento, que esta actividad mental ocurre en forma natural y espontánea dentro de los procesos de pensamiento de todo ser humano que disfruta de adecuadas condiciones de salud, y que su empleo consciente para resolver una tarea o adquirir una habilidad, constituye una herramienta de carácter heurístico que debe respetar la identidad del individuo que la pone en práctica con mayor o menor intensidad. De allí que constituya un gran acierto las diferenciaciones que Huerta Rosales (2007) elabora en torno a varias definiciones: estrategia, habilidad, herramienta heurística, operación cognitiva, herramienta cognitiva y habilidad cognitiva. Términos que parecieran afines, pero de cuya correcta diferenciación o analogía depende el abordaje efectivo y eficiente de un conocimiento científico y de su aplicación en las actividades educativas.

De todo lo anterior podemos concluir que la actividad pedagógica que recurre sólo al conocimiento declarativo de las estrategias cognitivas, posee pocas probabilidades de ser exitosa, en virtud de que estas definiciones no constituyen una condición necesaria y suficiente para formar aprendices estratégicos, sino que se hace imprescindible que una vez conocidas las posibles operaciones cognitivas que tienen lugar en la mente con el propósito de resolver cualquier situación por sencilla o compleja que esta sea, cada aprendiz deba descubrir y seleccionar por sí mismo qué estrategias, de acuerdo con su determinado estilo de pensamiento se adecuan a su particular estilo de aprendizaje.

Por ello, diferenciar el uso de estrategias cognoscitivas para la resolución de problemas y adquisición de conocimientos dentro de nuestra cotidianidad, del empleo de estas operaciones y procedimientos en contextos de mayor complejidad o de carácter científico-académico, tal como lo señala Poggioli (2005) es, desde esta perspectiva, ignorar la esencia misma del concepto, y constituye según mi opinión, unos de esos “pecados capitales” del fenómeno educativo, el cual pretende fragmentar la realidad sujeta a observación y con ella la identidad de los individuos. La mente humana opera siempre de acuerdo a un contexto situacional, y creer que la aplicabilidad de este concepto puede ser mecanizada o impuesta como un manual de instrucciones ignorando “las distintas versiones del yo de cada aprendiz” - tal y como las denomina Burr (citado por Abate de Tadeo (s/f) - y obviando asimismo que los ajustes consigo mismo que hace el aprendiz surgen como producto lógico de sus diferentes relaciones con los demás, constituye uno de los graves errores de las aplicaciones científicas en el campo educativo.

Referencias

Abate de Tadeo, N. (s/f). La psicología cognitiva y sus aportes al proceso de aprendizaje. Disponible en: [http://www.paginaspersonales.unam.mx/files/574/psicologia_cognitiva.pdf][Consulta: 2012, Mayo 10]
Huerta Rosales, M. (2007) Aprendizaje Estratégico, una necesidad del siglo XXI. Revista Iberoamericana de Educación, (42). Perú: Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Lerner, D. (1994). Capacitación en servicio y cambio en la propuesta didáctica vigente. Lectura y Vida. 15 (3), 33-54.
Padrón, J. (2004). Los siete pecados capitales de la investigación universitaria tercermundista. Disponible: http://padron.entretemas.com/cursos/AdelD/unidad4/7PecadosCapitalesInvUniv.htm [Consulta: 2012, Mayo 2012]
Poggioli, L. (2005). Estrategias de aprendizaje: una perspectiva teórica. Caracas: Fundación Polar.